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A 180 kilómetros de Praga, cerca de la frontera con Austria, se encuentra una de las localidades más bonitas de Chequia: Český Krumlov. Sobre una colina se alza el castillo; sobre otra, la torre gótica de la iglesia de San Vito. Entre ambas se extiende un laberinto de calles sinuosas y casas antiguas. Los meandros del Moldava, que atraviesa el corazón de la ciudad, y las estribaciones de Šumava y Blanský les al fondo completan un paisaje de lo más pintoresco. |
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¿Cómo llegar a Český Krumlov desde Praga?En autobúsLa forma más sencilla de llegar a Český Krumlov desde Praga es en autobús. El trayecto dura algo menos de tres horas y el billete de ida y vuelta cuesta unos 20 euros. Las principales compañías de autobuses de Chequia son RegioJet y FlixBus. Puedes comparar las opciones disponibles para el día que te interese y comprar tu billete en omio.com. |
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En trenTambién puedes llegar a Český Krumlov en tren. El trayecto dura unas 2,5-3 horas y cuesta alrededor de 25-30 euros ida y vuelta, aunque tendrás que hacer transbordo en České Budějovice. |
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En coche¿Viajas en coche? Desde Praga puedes ir a Český Krumlov pasando por Písek, cuyo nombre significa «arena», o por Tábor. Si no hay atascos, la segunda ruta es algo más rápida, aunque la primera resulta un poco más pintoresca. Elijas la que elijas, en ambas localidades puedes parar a tomar un café y dar un paseo. En Písek se encuentra el puente de piedra más antiguo de Chequia, construido en el siglo XIII. Si te interesa la historia del movimiento husita, elige Tábor. Aunque, incluso si el tema no te llama especialmente la atención, seguro que disfrutarás de su precioso casco histórico. |
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Ten en cuenta que prácticamente todo el centro de Český Krumlov es peatonal. Tendrás que dejar el coche en uno de los aparcamientos para visitantes señalizados como P1-P5. Fíjate en los paneles electrónicos: te indicarán dónde quedan plazas libres. Las tarifas varían según el aparcamiento. |
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Excursiones organizadasOtra opción es reservar una excursión privada de Praga a Český Krumlov o apuntarte a una salida en grupo. Puedes consultar las propuestas disponibles y reservar en GetYourGuide.com. |
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¿Cuándo visitar Český Krumlov?Český Krumlov es precioso en cualquier época del año. La mayor afluencia de visitantes se concentra en la temporada principal, de abril a octubre. Además de quienes vienen a admirar su arquitectura renacentista, en verano llegan muchos aficionados al rafting y a los descensos en canoa. Y no es de extrañar: el Moldava recorre unos paisajes espectaculares en los alrededores de la ciudad. |
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Cada mes de junio se celebra la Fiesta de la Rosa de Cinco Pétalos, dedicada a la época de los últimos Rosenberg. De viernes a domingo, la ciudad se llena de representaciones teatrales, desfiles con trajes de época, torneos de caballeros, actuaciones musicales y mercados. Durante las jornadas de pago es necesario comprar una entrada para acceder al recinto festivo del centro. Los precios y las condiciones varían según la edición. Si llevas un traje histórico auténtico de estilo gótico o renacentista, la entrada es gratuita. |
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De noviembre a marzo hay muchos menos turistas. Los principales recorridos por los interiores del castillo son estacionales, pero el museo y la torre también abren en invierno, salvo en determinados periodos de cierre. Comprueba los horarios antes de organizar tu visita. Český Krumlov está especialmente bonito durante el Adviento, cuando la plaza principal acoge un mercado navideño y muchos visitantes llegan para disfrutar del ambiente festivo. |
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Elijas la época que elijas, intenta reservar un par de días para quedarte en Český Krumlov. No te arrepentirás: la ciudad está preciosa por la noche. Además, tendrás más tiempo para conocer sus monumentos, visitar museos o dar un paseo en balsa por el Moldava. Encuentra el alojamiento ideal en Booking.com. |
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Historia de Český KrumlovEl nombre Krumlov probablemente procede de la expresión alemana «Krumme Aue», que significa «pradera curva». Y hay que reconocer que describe muy bien el paisaje: la ciudad se extiende por las sinuosas orillas del Moldava. |
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Las investigaciones arqueológicas confirman que la zona ya estaba habitada en la Edad de Piedra. Sin embargo, la primera mención escrita de Krumlov data de 1253. La ciudad se desarrolló en dos etapas. Primero surgieron el castillo y Latrán, el barrio situado a sus pies. Como el espacio para construir era limitado, en 1274 ya había aparecido otro asentamiento en la orilla opuesta, organizado en torno a una plaza rectangular: la actual plaza de la Concordia. En el siglo XIV, ambas partes quedaron rodeadas de murallas. |
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En aquellos tiempos, Krumlov pertenecía a la familia checa Vítkovci. De 1302 a 1601 estuvo en manos de los Rosenberg. Estos tres siglos se consideran su época de mayor esplendor. La ciudad crecía rápidamente: se construían casas, se fundaban monasterios e iglesias, florecían los oficios artesanos y se celebraba una gran feria dos veces al año. En las cercanías se extraían oro y plata, y los Rosenberg incluso acuñaban su propia moneda. Todavía hoy puedes ver en muchas fachadas una rosa roja de cinco pétalos, el emblema de esta familia checa. |
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Petr Vok, el último de los Rosenberg, vendió sus posesiones de Krumlov al emperador Rodolfo II en 1601. En 1622 pasaron a manos de los Eggenberg, una familia austriaca de Estiria. Hasta 1719 vivieron aquí tres generaciones de esta familia. Johann Christian de Eggenberg era un apasionado de la música, la danza y el teatro, y encargó la construcción de un teatro en el quinto patio del castillo. El teatro barroco que se conserva hoy sustituyó a aquel edificio en 1765-1766, bajo el patrocinio de los Schwarzenberg. Es un monumento excepcional de importancia mundial, comparable al de Drottningholm, en Suecia. |
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El príncipe no tuvo hijos. Tras su muerte, sus posesiones pasaron a su esposa, María de Schwarzenberg. Así, Krumlov acabó en manos de esta familia alemana, a la que perteneció hasta 1947. |
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El auge industrial del siglo XIX pasó de largo por la ciudad, que conservó su carácter medieval. Eso sí, las murallas fueron demolidas. Hoy, la puerta de Budějovice, al comienzo de la calle Latrán, es el único vestigio de aquellas fortificaciones. Por suerte, las fábricas, los barrios residenciales y la carretera de circunvalación construidos en el siglo XX no alteraron el aspecto del casco histórico. En 1992, Český Krumlov fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. |
¿Qué ver en Český Krumlov? |
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El castillo y el Puente del MantoEl castillo de Český Krumlov es el segundo complejo palaciego y fortificado más grande de Chequia, solo por detrás del Castillo de Praga. Casi cuarenta palacios y edificios auxiliares, distribuidos en torno a cinco patios, se extienden a lo largo de ¡un kilómetro! sobre la elevada roca que domina el Moldava. Puedes pasear por los patios, cruzar el Puente del Manto, ver los osos que viven en el foso y contemplar la ciudad desde las alturas de forma gratuita. |
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Durante la temporada de visitas, que se concentra entre abril y octubre, también puedes conocer los interiores. Hay varios recorridos: las salas renacentistas y barrocas, las estancias del siglo XIX o el teatro barroco. Cada recorrido tiene su propio calendario y precio. También puedes visitar los museos y galerías del castillo o subir a la torre. Encontrarás los horarios y las tarifas actualizadas en la web oficial del castillo. |
Los jardines del castillo y el auditorio giratorioLos jardines del castillo se crearon en el siglo XVII por encargo de Johann Christian de Eggenberg. Miden 150 metros de ancho y 750 de largo y se dividen en dos partes. La más cercana al castillo es de estilo francés, con setos cuidadosamente recortados, parterres que dibujan motivos ornamentales y una magnífica fuente rococó en cascada. La segunda parte es de estilo inglés y se asemeja más a un bosque. |
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Entre los árboles se esconde otra singular atracción: el auditorio giratorio. En las noches de verano se celebran aquí representaciones teatrales. No hay un escenario propiamente dicho: los decorados se sitúan en distintos puntos alrededor del público y las gradas giran según lo requiera la acción. Desde hace años, la UNESCO critica la presencia de este auditorio, instalado originalmente en la década de 1950, dentro del jardín barroco y reclama su retirada. Sin embargo, sigue funcionando en el mismo lugar. |
LatránLatrán es la parte más antigua de Český Krumlov. Aquí puedes ver la puerta de Budějovice, el único vestigio de las fortificaciones urbanas demolidas en el siglo XIX. No dejes de pasear por los patios de los antiguos conventos de clarisas y frailes menores. Si tienes tiempo, puedes visitar sus exposiciones sobre la vida de la gente corriente y la nobleza, o sobre el arte en los monasterios. Fíjate también en las casas góticas y renacentistas. El número 6 corresponde a la antigua iglesia de San Jodoco, del siglo XIV. Durante las reformas de José II de Habsburgo fue desacralizada y transformada en viviendas, aunque su torre se conservó para que siguiera embelleciendo la ciudad. |
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El casco antiguo y la plaza de la ConcordiaAl cruzar el puente de madera sobre el Moldava llegarás al casco antiguo. El propio río marca sus límites: donde antes se alzaba la Puerta Alta comienza un meandro que rodea el barrio y regresa casi al mismo punto de partida. Este lugar se conoce como Myší díra, el «Agujero del Ratón». |
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Estos son algunos de los lugares que no te puedes perder en el casco antiguo de Český Krumlov:
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La iglesia de San Vito y la calle HorníLa construcción de la iglesia gótica de San Vito comenzó en 1407 y el templo fue consagrado en 1439. Merece la pena entrar solo por sus bóvedas tardogóticas y las pinturas del siglo XV de la pared norte, a la izquierda. Junto a ellas se añadió en 1726 la capilla de San Juan Nepomuceno, donde se conservan los corazones de algunos miembros de la familia Schwarzenberg. A ambos lados de la entrada a la capilla puedes ver las lápidas de Vilém de Rosenberg y de su tercera esposa, Ana María de Baden. No te pierdas el pequeño pero precioso órgano barroco situado sobre la entrada de la iglesia. El órgano principal, de mayor tamaño, se construyó en estilo neogótico en 1908. |
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Después de visitar la iglesia, sigue subiendo por la calle Horní. Desde el mirador junto al Museo Regional disfrutarás de unas vistas preciosas de la ciudad, el río y el castillo. Un poco más arriba se encuentra el «Agujero del Ratón», donde comienza el meandro del Moldava. En verano puedes alquilar allí una balsa o una canoa para contemplar la ciudad desde el agua, o apuntarte a un paseo en una embarcación de madera. |
