La iglesia de la calle Resslova, construida en el siglo XVIII, estuvo dedicada en sus orígenes a san Carlos Borromeo. En su interior aún se conservan frescos que representan escenas de su vida. En 1783, durante las reformas del emperador José II, el templo fue cerrado y, junto con la residencia contigua para sacerdotes ancianos, pasó a manos del ejército. En 1933 se cedió a la Iglesia ortodoxa checa y, tras las obras de adaptación, fue consagrado el 28 de septiembre de 1935 con el nombre de Catedral de los Santos Cirilo y Metodio.