La cocina tradicional checa es bastante grasa y contundente. ¡Menos mal que hay cerveza de sobra para acompañarla! 🙂

Fotografía de un cuenco de sopa

Sopas

En Chequia hay un dicho: «La sopa es la base». Y se lo toman muy en serio. A menudo, una sopa es tan sustanciosa que puede sustituir al plato principal. En algunos restaurantes ni siquiera la sirven en un plato corriente, sino dentro de una hogaza de pan a la que han retirado la miga.

«Kulajda»: sopa espesa de setas, patatas, nata agria y huevo.

«Česnečka»: caldo de ajo que se sirve con picatostes, queso o ambos. También es muy popular como remedio para la resaca.

«Bramboračka»: sopa de patatas, zanahoria y apio con setas, ajo y mejorana.

Platos principales

Los platos principales suelen ser de carne, a menudo acompañada de salsas espesas y sustanciosas. La guarnición más habitual son los knedlíky, una preparación de masa que recuerda a una barra de pan, pero que se cuece en agua o al vapor. Se sirven con platos abundantes en salsa, «omáčka» en checo. Para comerlos, corta un trocito y mójalo en la salsa. Hay varios tipos: los más comunes son los de pan («houskové knedlíky»), precisamente los que más se parecen a una barra. También son muy populares los de patata («bramborové knedlíky»), que, como puedes imaginar, llevan patata en la masa. Otra variedad son los de Karlovy Vary («karlovarské knedlíky»), elaborados con trocitos de pan dorados en mantequilla.

Fotografía de un plato de svíčková

«Koleno»: codillo de cerdo asado, servido con mostaza, rábano picante y pepinillos.

«Svíčková»: carne de vacuno asada con una salsa de verduras y nata, acompañada de knedlíky.

«Guláš»: carne de vacuno en salsa de pimentón, servida, cómo no, con knedlíky.

«Kachna se zelím a knedlíkem»: pato con col y knedlíky.

«Vepřová pečeně s knedlíkem a zelím»: cerdo asado con col y knedlíky.

«Smažený sýr»: queso empanado y frito, servido con patatas y salsa tártara.

Fotografía de knedlíky rellenos de albaricoque

Algo dulce

«Ovocné knedlíky»: bolitas de masa rellenas de fruta, parecidas a los varéniki. Pueden llevar fresas, albaricoques, ciruelas u otras frutas. Se sirven con queso fresco desmenuzado, semillas de amapola, azúcar glas o todo a la vez, y se riegan con mantequilla fundida.

«Jablečný závin»: strudel de manzana. Puede que lo asocies más con Austria, pero recuerda que las tierras checas formaron parte del Imperio austrohúngaro. Muchos platos llegaron de los vecinos, se hicieron un hueco en las mesas y hoy presumen de ser clásicos de la cocina checa. 🙂

«Palačinky»: crepes finos y delicados que se sirven con rellenos de lo más variados, como fruta, mermelada o helado.

«Lívance»: pequeñas tortitas que se sirven con nata agria, queso fresco, fruta o simplemente espolvoreadas con azúcar glas.

Algo para acompañar la cerveza

«Utopenci»: salchichas marinadas, cuyo nombre significa literalmente «ahogados».

«Nakládaný hermelín»: queso hermelín marinado, de pasta blanda y corteza de moho blanco.

«Tatarák» o «tatarský biftek»: carne de vacuno cruda y picada, servida con huevo crudo y especias. Si no sabes lo que te espera, la presentación puede impresionarte, pero está realmente deliciosa. Mezcla la carne con el huevo y las especias, frota con ajo las tostadas que la acompañan y unta la mezcla por encima. Después, solo queda disfrutar de cada bocado con unos buenos tragos de cerveza.

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