Desde sus orígenes, Praga ha sido una ciudad multicultural. Las crónicas checas del siglo XII describen prósperos asentamientos judíos a los pies del Castillo de Praga y de Vyšehrad. Sin embargo, los frecuentes ataques obligaron a sus habitantes a buscar un nuevo refugio cerca del camino que conducía al principal vado de Praga.
En el Barrio Judío de Praga se conservan seis sinagogas. La Sinagoga Vieja-Nueva y la Sinagoga Alta siguen utilizándose para el culto. Las otras cuatro, Pinkas, Klausen, Maisel y Española, forman parte del Museo Judío.
El cementerio de Josefov, en Praga, es uno de los cementerios judíos más antiguos que se conservan en Europa. Fundado en la primera mitad del siglo XV, fue durante varios siglos el principal lugar de enterramiento de la comunidad judía de Praga.