La Iglesia de Nuestra Señora de Týn, conocida también como iglesia de Týn, comenzó a construirse en 1350 y se terminó en 1511. Hoy es uno de los grandes monumentos góticos de Praga, y muchos consideran que sus torres de ochenta metros son las más bonitas de la ciudad.

Tras el incendio de 1679, la iglesia se reconstruyó en estilo barroco, aunque las transformaciones afectaron principalmente al interior. Por fuera conserva el aspecto de una típica basílica gótica de tres naves, con una decoración que, a primera vista, parece bastante sobria. Pero adéntrate en la estrecha calle Týnská para admirar su magnífica portada norte. El relieve de la Crucifixión situado sobre la entrada se atribuye al taller de Petr Parléř, el mismo arquitecto que trabajó en la catedral del Castillo de Praga.

Fotografía del tímpano de la portada norte de la Iglesia de Nuestra Señora de Týn.

En el siglo XV, la iglesia de Týn fue uno de los centros del movimiento husita en Praga. Aquí ejerció Jan Rokycana, el único arzobispo husita electo. Por entonces, el hastial situado entre las torres estaba decorado con una estatua del rey husita Jorge de Poděbrady, sobre la que se alzaba un enorme cáliz dorado, símbolo de los husitas. En 1626, durante la recatolización, la estatua del rey fue sustituida por una imagen de la Virgen con el Niño. El cáliz se fundió para fabricar la aureola de la Virgen.

Fotografía del hastial y de las agujas de la Iglesia de Nuestra Señora de Týn

Si decides visitar el interior, puede que te cueste encontrar la entrada. Se accede a través del edificio de la escuela de Týn, situado justo delante de la iglesia y construido por la misma época. Sin duda, merece la pena entrar. Sus diecinueve altares barrocos reúnen pinturas de Karel Škréta y Jan Jiří Heinsch, así como esculturas de Jan Jiří Bendl, Ferdinand Maxmilián Brokoff y otros artistas. También puedes contemplar una imagen gótica de la Virgen de principios del siglo XV, un púlpito gótico de piedra y el baldaquino de piedra realizado por Matěj Rejsek en 1493. No te pierdas la pila bautismal de estaño de 1414, la más antigua de Praga.

Jan Rokycana fue enterrado en la iglesia de Týn. También se cree que aquí se depositaron el corazón de Jorge de Poděbrady y las cabezas de los dirigentes decapitados de la rebelión de los estamentos de Bohemia, aunque estas dos afirmaciones no se han podido verificar. Lo que sí es auténtico es la lápida del astrónomo danés Tycho Brahe, que trabajó en Praga.