Vyšehrad es único. Cuesta encontrar en toda Praga un lugar al que se asocien tantas leyendas y tradiciones.

Fotografía de las vistas desde las murallas de Vyšehrad, Praga

Según las antiguas crónicas, el patriarca Čech llegó al monte Říp con su séquito y gobernó las tierras checas durante 30 años. Le sucedió Krok, a quien profetizaron que una desgracia se abatiría sobre su asentamiento de Budeč. Para evitarla, trasladó su sede a un alto promontorio rocoso sobre el Moldava y fundó un nuevo asentamiento al que llamó Vyšehrad. Tras su muerte, una de sus hijas, Libuše, asumió el gobierno. Desde Vyšehrad predijo la futura gloria de Praga y mandó llamar a Přemysl, el legendario fundador de la primera dinastía de reyes checos.

Cuenta la leyenda que la princesa escondió en el interior de la roca de Vyšehrad unos lingotes de oro tan grandes que ningún hombre adulto podía levantarlos. También se dice que hundió en el Moldava, a los pies de Vyšehrad, la cuna de oro en la que había mecido a sus hijos, para que solo volviera a emerger cuando un gran soberano ocupara el Castillo de Praga. La profecía se habría cumplido cuando la última reina de la dinastía de los Premislidas dio a luz a un hijo, el futuro rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos IV. Otra leyenda cuenta que quienes se ahogan a los pies de Vyšehrad pasan a formar parte de un ejército oculto bajo la roca, que acudirá en auxilio de las tierras checas cuando lleguen sus momentos más difíciles.

La realidad, sin embargo, es menos romántica. Los duques checos fundaron Vyšehrad para proteger la ruta comercial que discurría a lo largo del Moldava. Fue hacia mediados del siglo X, después de la fundación del Castillo de Praga. En la segunda mitad del siglo XI, el duque Vratislao II, que se convirtió en el primer rey de Bohemia con el nombre de Vratislao I, trasladó su residencia del Castillo de Praga a Vyšehrad a causa de sus disputas con la Iglesia. Allí construyó un magnífico palacio románico. ¡Las crónicas afirman que en él cabían más de 3000 personas! El edificio no ha llegado hasta nuestros días, pero las esculturas de Myslbek permiten hacerse una idea de sus dimensiones y su ubicación aproximadas. Representan a personajes de la mitología checa: Přemysl y Libuše; Lumír y el Canto; Ctirad y Šárka; y Záboj y Slavoj. Estas esculturas adornaban el puente Palacký, sufrieron daños durante el bombardeo de 1945 y más tarde fueron trasladadas a Vyšehrad.

Fotografía de la rotonda románica de San Martín, Praga

Vratislao II mandó construir en Vyšehrad la basílica de San Pedro y San Pablo y fundó un cabildo que dependía directamente del papa y no del obispo de Praga. También mandó levantar la rotonda románica de San Martín, la más antigua de las que se conservan en Praga. Tras la muerte de Vratislao, los duques checos siguieron residiendo en Vyšehrad. No fue hasta mediados del siglo XII cuando Vladislao II volvió a trasladar la residencia al Castillo de Praga.

Fotografía de la iglesia de San Pedro y San Pablo

En el siglo XIV, Carlos IV devolvió a Vyšehrad su antiguo esplendor. Mandó reconstruir la iglesia de San Pedro y San Pablo y levantar un nuevo palacio gótico. Tras fundar la Ciudad Nueva, también rodeó Vyšehrad de murallas. Todavía hoy puedes ver restos de la puerta gótica llamada Špička integrados en una de las casas de Vyšehrad. El rey concedía tanta importancia a este lugar que dispuso que las procesiones de los futuros monarcas, previas a su coronación, partieran de aquí.

Durante las guerras husitas, Vyšehrad quedó prácticamente arrasado. Después se instalaron aquí pequeños artesanos y comerciantes, pero en la segunda mitad del siglo XVII todos fueron desalojados y, en el lugar del asentamiento, se construyó una fortaleza militar barroca. De aquella época quedan las imponentes murallas y los bastiones, las puertas de Leopoldo y de Tábor y las casamatas. Con el desarrollo de las armas de fuego, la fortaleza fue perdiendo importancia militar, aunque el ejército siguió administrándola hasta 1911.

Vyšehrad se convirtió en un símbolo de la identidad nacional checa. A finales del siglo XIX, el arquitecto Josef Mocker dirigió la reforma neogótica de la iglesia de San Pedro y San Pablo. Al mismo tiempo, el pequeño cementerio parroquial se transformó en un cementerio nacional, donde recibían sepultura las figuras más destacadas de la cultura y la vida pública checas. Aquí están enterrados los escritores Karel Hynek Mácha, Jan Neruda, Božena Němcová y Karel Čapek, los compositores Bedřich Smetana y Antonín Dvořák y los artistas Mikoláš Aleš y Adolf Kašpar. El principal monumento del cementerio es el Slavín, un panteón colectivo dedicado a personalidades ilustres. En él descansan, entre otros, el artista Alfons Mucha, la cantante Ema Destinnová y los escultores Josef Václav Myslbek y Ladislav Šaloun.

Fotografía del Slavín, Vyšehrad

Hoy, además de sus numerosos monumentos, Vyšehrad te invita a pasear por un hermoso parque. Desde las murallas puedes disfrutar de unas magníficas vistas de Praga.

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