Kutná Hora es un destino ideal para una excursión de un día desde Praga. En otros tiempos fue la segunda ciudad más importante del Reino de Bohemia. Aquí se extraía un tercio de toda la plata europea, se encontraba la Real Casa de la Moneda y se acuñaba el gros de Praga, una moneda que circulaba por toda Europa.

Columna de la peste en Kutná Hora

Hoy, numerosos monumentos góticos recuerdan su antigua riqueza: la majestuosa catedral de Santa Bárbara, la iglesia de Santiago el Mayor, la Corte Italiana, Hrádek y muchos más. La ciudad también es famosa por su osario, cuyo interior está decorado con huesos humanos.

¿Cómo llegar a Kutná Hora? ¿Cuál es la mejor época para visitarla? ¿Qué monumentos merece la pena conocer? En este artículo encontrarás todas las respuestas.

¿Cómo llegar a Kutná Hora desde Praga?

En tren

Los trenes a Kutná Hora salen de la estación central de Praga (Praha hlavní nádraží). Puedes elegir entre un tren directo o una conexión con transbordo en Kolín. El trayecto dura entre una hora y una hora y media, y el billete de ida y vuelta cuesta unos 12-15 euros, según el tipo de cambio.

La estación principal de Kutná Hora está a unos 3,5 km del centro y a aproximadamente 1 km de Sedlec, el barrio donde se encuentran el osario y la catedral de la Asunción de Nuestra Señora. Por eso, tiene sentido visitar primero Sedlec y después dirigirte al centro. Para moverte puedes utilizar los autobuses urbanos o tomar un taxi. Tanto en la estación como cerca del osario hay oficinas de información turística, donde podrán ayudarte si tienes dudas sobre el transporte local.

Calavera que forma parte de la decoración de la iglesia de Todos los Santos en Kutná Hora

Otra opción es comprar un billete hasta Kutná Hora město, la estación cercana al centro, y cambiar a un tren local en la estación principal, Kutná Hora hlavní nádraží. Estos trenes también paran en Sedlec, por lo que puedes utilizarlos para acercarte un poco más al osario. La parada se llama Kutná Hora-Sedlec.

Catedral de Santa Bárbara y Colegio de los Jesuitas en Kutná Hora

En autobús

Si prefieres ir en autobús, hay salidas hacia Kutná Hora desde la estación de metro de Háje cada dos horas. El trayecto es más largo que en tren: dura entre una hora y cuarenta minutos y dos horas. Puedes comprar un billete hasta Sedlec o hasta la estación de autobuses de Kutná Hora, situada a unos 15 minutos a pie del centro.

Puedes consultar los horarios de trenes y autobuses en idos.cz. Si solo te interesan los trenes, utiliza la web de los Ferrocarriles Checos. Ambas páginas permiten comprar billetes por internet.

En coche

El trayecto en coche de Praga a Kutná Hora dura aproximadamente una hora. En el centro hay varias opciones para aparcar, como la plaza de San Wenceslao (Václavské náměstí), la calle Radnická o la plaza de Comenio (Komenského náměstí). Todas cuestan unas 20 coronas checas por hora, aproximadamente 0,80 euros. Si quieres aprovechar el día para conocer más lugares, puedes combinar la visita con una parada en el castillo de Český Šternberk, a la ida o a la vuelta.

Una calle de Kutná Hora con plazas de aparcamiento

Excursiones organizadas

Otra opción es reservar una excursión privada de Praga a Kutná Hora o apuntarte a una salida en grupo. Puedes consultar las propuestas disponibles y reservar en GetYourGuide.com.

¿Cuándo visitar Kutná Hora?

Kutná Hora tiene mucho que ofrecer en cualquier época del año. La mayoría de los visitantes llega entre abril y octubre. Aunque hay más gente, los días son más largos, el tiempo acompaña y los museos están en temporada de apertura. En invierno también puedes visitar muchos de sus monumentos, pero algunos museos y el recorrido por la mina medieval cierran durante parte del año. La Casa de Piedra, por ejemplo, permanece cerrada de diciembre a marzo. Conviene comprobar los horarios antes de organizar la visita.

Esculturas barrocas con la torre de la iglesia de Santiago al fondo

Si te gustan las fiestas históricas, no te pierdas la Fiesta Real de la Plata de Kutná Hora, que se celebra cada año a finales de junio. Durante el festival, la ciudad parece retroceder más de 600 años. Te esperan representaciones teatrales en las calles, desfiles con trajes de época, torneos de caballeros y mucho más.

Aunque la mayoría de los visitantes viene a pasar el día, quedarse a dormir en Kutná Hora permite descubrir otra cara de la ciudad. Cuando se pone el sol y se marchan los grupos, sus tranquilas calles medievales adquieren un aire mágico, casi misterioso. Pasear al anochecer entre sus monumentos, sin el ajetreo del día, puede convertirse en uno de los mejores recuerdos del viaje. Encuentra el alojamiento ideal en Booking.com y disfruta del encanto de Kutná Hora después del atardecer.

Breve historia de Kutná Hora

La historia de Kutná Hora se remonta a 1142, cuando se fundó en Sedlec el primer monasterio cisterciense de Bohemia. La vida en la abadía y en la aldea vecina transcurría con tranquilidad hasta que, en el siglo XIII, el descubrimiento de yacimientos de plata desató una auténtica fiebre del oro... o, en este caso, de la plata. Llegaba gente con la esperanza de enriquecerse y construía sus casas alrededor de las minas. A su lado surgían tabernas, baños públicos, tiendas de comerciantes y burdeles. Así nació Kutná Hora, de forma caótica y sin un plan definido. Por eso, si intentas encontrar una calle recta en el casco histórico, lo tendrás bastante difícil.

Kutná Hora pronto se convirtió en la segunda ciudad más importante del Reino de Bohemia. A principios del siglo XIV se estableció aquí la ceca real central, en la llamada Corte Italiana, y comenzó la acuñación de los groses de Praga. La mayoría de los monumentos góticos que admiramos hoy se construyeron en los siglos XIV y XV: la catedral de Santa Bárbara, la Fuente de Piedra, la iglesia de Santiago y la Casa de Piedra, entre otros.

Corte Italiana de Kutná Hora

Sin embargo, en el siglo XVI comenzó el declive. Los yacimientos de plata se agotaban y, en 1547, dejó de acuñarse el gros de Praga. Poco después cerró Osel, la que había sido la mina de plata más profunda del mundo. La llegada de grandes cantidades de plata de Sudamérica agravó aún más la situación.

Camino que conduce a la catedral de Santa Bárbara

Kutná Hora se transformó en una tranquila localidad de provincias. Ni siquiera el auge industrial del siglo XIX cambió esa situación. Esta pequeña ciudad de unos 20.000 habitantes conserva todavía su carácter medieval. Gracias a su extraordinario patrimonio arquitectónico, el centro histórico y la iglesia abacial de Sedlec fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1995.

¿Qué ver en Kutná Hora?

Catedral de Santa Bárbara

La construcción de la catedral comenzó en 1388. Su dedicación a santa Bárbara no es casual: es la patrona de los mineros. Los habitantes de Kutná Hora querían un templo tan majestuoso como la catedral de San Vito de Praga, y en las obras participaron varios arquitectos que habían trabajado en la capital. El resultado de la labor de Jan Parléř, Matěj Rejsek y Benedikt Ried sigue asombrando hoy. En el interior podrás admirar valiosos frescos góticos y magníficas muestras de talla en piedra. Consulta los precios y horarios actualizados en su página web.

Catedral de Santa Bárbara en Kutná Hora

Vista de la Corte Italiana

Corte Italiana

La Corte Italiana de Kutná Hora desempeñó un papel fundamental en la vida del reino durante siglos. El edificio, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, servía de residencia real cuando el monarca visitaba la ciudad. Entre los siglos XIV y XVIII también albergó la ceca real, que durante parte de ese periodo acuñó los famosos groses de Praga. Hoy es un museo donde puedes conocer la historia de las monedas locales e incluso probar a acuñar la tuya. Encontrarás información sobre los recorridos, los horarios y las entradas en su página web.

Hrádek

Hrádek significa «pequeño castillo» en checo. La primera mención escrita data de 1312. A lo largo de los siglos fue reformado numerosas veces: pasó de fortaleza de madera a palacio gótico de piedra y, más tarde, a escuela. Se dice que incluso llegó a albergar un taller clandestino donde se refinaba plata y se acuñaban monedas ilegalmente. Hoy es la sede del Museo Checo de la Plata. De abril a noviembre puedes participar en el recorrido «El camino de la plata». Además de conocer las técnicas medievales de extracción y tratamiento del mineral, te equiparás con una linterna y una blusa de minero para explorar una auténtica mina medieval. Estas visitas tienen mucha demanda, así que conviene reservar la entrada con antelación.

Hrádek en Kutná Hora

Iglesia de Santiago en Kutná Hora

Iglesia de Santiago

La torre de la iglesia de Santiago, de 85 metros de altura, se ve desde todos los rincones de la ciudad. Por eso, el templo también se conoce como la «Iglesia Alta». Su construcción comenzó en 1330. El proyecto inicial contemplaba dos torres, pero los arquitectos comprendieron durante las obras que las minas cercanas podían comprometer la estabilidad del edificio y modificaron los planos. En el interior se conservan interesantes frescos del siglo XV, la predela, o parte inferior, del desaparecido retablo mayor de 1515, con una representación de la Última Cena, y un cuadro de la Santísima Trinidad pintado por Petr Brandl en el siglo XVIII.

Casa de Piedra

La Casa de Piedra es uno de los edificios civiles góticos más bellos de Europa Central. La reconocerás enseguida por su alto hastial triangular, con ventanas góticas y abundante decoración escultórica, y por su doble portal. De abril a noviembre puedes visitar la exposición «La ciudad minera real: vida y cultura de la burguesía en los siglos XVII-XIX».

Casa de Piedra en Kutná Hora

Fuente de Piedra de Kutná Hora

Fuente de Piedra

La Fuente de Piedra, situada en la actual plaza Rejskovo náměstí, data de 1495. Además de ser una joya del gótico tardío, es un interesante testimonio de la ingeniería de la época. El agua potable llegaba hasta aquí por tuberías de madera desde el manantial de San Adalberto, situado a 2,5 kilómetros.

Iglesia de Todos los Santos en Sedlec: el osario

La iglesia de Todos los Santos de Sedlec es conocida por albergar el osario de Kutná Hora. Todo comenzó a finales del siglo XIII, cuando el abad del monasterio de Sedlec trajo un puñado de tierra santa de Jerusalén y lo esparció por el cementerio local. El prestigio del lugar creció enormemente: personas de Bohemia, Polonia, Hungría, Baviera y otros territorios deseaban ser enterradas aquí. Cuando hubo que reducir el cementerio, los restos de las tumbas retiradas se trasladaron a una capilla. En la segunda mitad del siglo XIX, František Rint ordenó los huesos de unas 40.000 personas y creó la insólita decoración que caracteriza su interior.

Lámpara de araña hecha con huesos humanos en la iglesia de Todos los Santos

Catedral de la Asunción de Nuestra Señora y San Juan Bautista y antiguo monasterio cisterciense de Sedlec

La abadía cisterciense de Sedlec fue fundada en 1142. Al principio era un monasterio pequeño y relativamente pobre, pero el descubrimiento de yacimientos de plata en sus tierras lo convirtió en uno de los más ricos de la región. La situación, sin embargo, volvió a cambiar pronto: los préstamos concedidos a los reyes, que rara vez se devolvían, lo dejaron profundamente endeudado. Las guerras husitas agravaron aún más su suerte. Los husitas incendiaron el monasterio y mataron a los monjes que no habían logrado huir. Más adelante, el conjunto fue reconstruido. A principios del siglo XVIII, Jan Blažej Santini-Aichel restauró y remodeló la catedral medieval de la Asunción de Nuestra Señora y San Juan Bautista. Su singular combinación de arquitectura gótica y barroca merece, sin duda, una visita. Puedes consultar los precios y los horarios en la web oficial.